Shantanand Yoga

Yoga Integral en Costa Rica


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Coaching Somático Integral

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❥ Coaching Somático Integral

Cuerpo y Movimiento como medios de conocimiento para el desarrollo integral

La toma de consciencia de un recurso hace que siempre esté con nosotros a lo largo de la vida, la plasticidad del cerebro no se pierde con los años, por tanto está dirigido a quién tenga curiosidad e inquietud, y el deseo de dar un paso más en el conocimiento, experiencia y mejora de uno mismo en el ámbito de la vida.

Con la experiencia de tu propio cambio personal, sabrás que todo es posible.

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Yoga y Feldenkrais®, Yoga y Sensibilidad

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Yoga IntegralCuando me acerqué al Feldenkrais siendo ya un practicante de Yoga bastante experimentado, inicié un camino a través del cual fui madurando y profundizando en la comprensión de mi verdadera naturaleza.

Para ello, no me sirvió el nutrirme únicamente de conocimiento, sino que, fui sensibilizándome más y más a través de una práctica continuada, recobrando la integridad inherente del cuerpo con naturalidad y sin esfuerzo; y me di cuenta que al unirse el cuerpo con la mente, logramos expresarnos desde otra conciencia.

Es entonces, cuando empezó a emerger un espíritu que se manifestó espontáneamente y apareció totalmente libre de los condicionamientos a los que habitualmente me veía sometido. Así, sin buscarlo ni desearlo, fruto de esta integración, me ayudó a madurar sin ninguna necesidad de adoptar nada accesorio, despojado de prejuicios e ideas insustanciales.

Por consiguiente, gracias a la práctica del método Feldenkrais, comprendí que el Yoga no es tanto un conjunto de técnicas, sino un modo de vivirnos y de experimentar la realidad. Patañjali, quien sistematizó el Yoga clásico, en sus principios universales (yama y niyama), precisamente nos propone fundamentar y desarrollar nuestra experiencia vital desde parámetros que deben enmarcarse dentro de una refinada sensibilidad y vivir con honestidad y humildad, con conciencia y apertura. Y cualquier práctica de Yoga siempre debería respetar y atenerse a estos principios.

De ahí que, tanto a través del Yoga como del Feldenkrais, nos reconozcamos y podamos admitir la realidad que somos y que nos ha tocado vivir, contemplándonos necesariamente en todos los ámbitos y aspectos de nuestra personalidad.

Por eso, ambas disciplinas proponen y ponen un especial énfasis en vivir la sensibilidad global del cuerpo. Cuando la sensibilidad se convierte en objeto de observación, estamos más disponibles a la escucha.

Sólo tenemos que dejarnos llevar, sentir, observar y, al mismo tiempo, dejar pasar todo lo que aparezca en la observación. Porque, al final, nos damos cuenta de que no hay nada que alcanzar, lo único que hay que hacer es aprender a situarse con la actitud adecuada en cada momento y reconocernos en lo esencial que permanece más allá de las coordenadas espacio-tiempo.

Sólo manteniéndonos abiertos y sensibles a lo que surge en nuestra experiencia en el momento presente, podremos saborear la realidad tal cual es. Luego deberemos aprender a no rechazar ni apegarnos a nada de lo que acontece, cuando aparecen estímulos o pensamientos a partir de los cuales elaboramos las construcciones mentales que tomamos como reales.

La sensibilidad es lo que nos permite entrar en contacto con los aspectos sutiles de lo que percibimos y entonces empezamos a descubrir todo un mundo distinto del que habitualmente creemos percibir como real. Al sintonizar con esta sensibilidad, entonces podemos mantener una actitud de apertura sin apegarnos a nada y sin rechazar nada, porque todo lo que pensamos y sentimos en el cuerpo revela su naturaleza transitoria e insustancial.

Entonces, reconocemos que la realidad es un proceso constante de cambio en donde nada es permanente y comenzamos a abrir nuestra conciencia a una visión mucho más amplia y compleja de esta realidad.

Para ello, no hay que hacer nada. Simplemente situarse en la práctica sin rechazar ni alimentar nada de lo que surge en nuestra experiencia. No hay nada que lograr; no hay nada que quitar, nada que añadir… sólo reconocernos en el momento presente, permitiendo que cada célula recobre conciencia para que el conjunto despierte a una nueva comprensión.

Así, tanto el Yoga como el Feldenkrais nos sintonizan con el momento presente armonizando nuestra percepción con esa dimensión inconmensurable e inefable de lo que sentimos y vivimos como real. Quim Altés

Vía: Feldenkrais Barcelona